Por Celeste Rodas de Juárez/Billboard-2007
Sólo unas cuantas personas le habían puesto atención a la otra compañera de Ricardo Montaner. Y no es que él la ocultara. Pero el mundo con sus carreras más triviales no había tenido tiempo de reparar en ella.
No fue hasta ahora que los organizadores de la Conferencia y Premios Billboard de la Música Latina decidieron que era justo que ella, la encargada de agenciarse tan buena parte del presupuesto del famoso cantante (y de alguna que otra de sus noches de sueño) recibiera más.
Y es que esta misteriosa compañera cautivó la atención de medio mundo. ¡Si hasta parece planeado que su debut en sociedad sea ahora que se convierte en toda una quinceañera! Estamos hablando -¡claro!- de la labor social que el famoso cantante viene realizando a través no de una, sino dos fundaciones: Los Hijos del Sol y La Ventana de los Cielos.
“Hasta ahora se está hablando más de esto”, dice el cantante en Miami. “Pero mi encuentro con los niños necesitados se dio en el año '92, cuando abrimos en Venezuela la Fundación Los Hijos del Sol, con la que buscamos ayudar a la niñez latinoamericana a través de becas, campañas de vacunación y supliendo otras necesidades básicas.
“Después, hace tres años abrimos en Homested (Florida) la Fundación La Ventana de Los Cielos, en donde trabajamos en una granja de animales de contacto con niños que tienen ciertos desafíos físicos. Lo que hacemos es proporcionarles terapias con animales y música. Aparte, sus padres reciben asesoría espiritual de parte de la fundación”.
Al recordar aquella tarde en que él y su esposa Marlene decidieron abrir esta entidad en Miami, el cantautor de La cima del cielo, dice: “Estábamos conversando de cómo podríamos compartir algo de lo mucho que Dios nos da, cuando ¡zas!, de repente, Dios lo puso directo en nuestro corazón. Así fue que decidimos a ayudar a niños con tres desafíos específicos: síndrome de Down, parálisis cerebral y autismo. En nuestra familia no hay nadie que haya padecido alguna de estas enfermedades; simplemente sentimos ese llamado en el corazón”.
El recuerdo más lindo…
Y así fue como, precisamente esos dos corazones que recibieron (y aceptaron) esa llamada tan impactante, comenzaron a tatuarse de recuerdos igual de impresionantes. “Nunca voy a olvidar el día que vi a una niña que sufre de parálisis cerebral dar su primer paso, ¡fue como presenciar un milagro!”, asegura Montaner. “Tampoco nada, ni nadie podrá hacer que se borre de mi memoria el día que vi al primer niño autista dar un abrazo... ¡Es que son tantos recuerdos maravillosos! Sería injusto decir uno, porque cada vez que estamos con estos niños, ocurre algo especial”. Esas emociones, que rebasan el concepto de satisfacción o felicidad, han llegado a ser la única droga que inyecta el día a día de Montaner...
“Siempre que estoy en Miami, tengo que venir acá a ver lo que está pasando en la fundación”, confiesa. “Lo bueno es que es una pasión compartida con mi esposa. A ella le gusta tanto, que hasta recibió un curso de terapia kinésica. Yo a lo más que llego es a montar a los niños a una vaca lechera que tenemos y que les encanta... Mi labor es menos científica”.
Es la voz de la modestia la que habla, porque en verdad, este artista sí se ha involucrado más allá del propio corazón en estas causas. Por eso, hace apenas unos días estuvo en la trifrontera de Iguazú en donde dio inicio a una campaña de vacunación infantil. “Me tocó vacunar al niño número 3 de 55 millones que van a recibir vacunas. Era un niño de cuarenta y cinco días de nacido, aborigen (guaraní). Llegó acompañado de su mamá. Fue un acto muy bonito”.
Se nota que sus declaraciones son tan sentidas como sinceras. Por eso no hay duda que Héctor Eduardo Reglero Montaner (su verdadero nombre) merece claramente recibir el Premio Espíritu de Esperanza 2007. Este es un honor que seguramente compartirá con sus hijos y su esposa ya que, según nos dijo, ese deseo de ayudar a los niños menos favorecidos en la vida, es un apostolado que toda su familia no sólo comparte, sino que además, atesora.
Ricardo Montaner: Espíritu de Esperanza 2007
En 1992, Ricardo Montaner ya era toda una estrella, un artista exitoso cuya potente y emotiva voz era conocida por radio oyentes de todo el continente.
“Comencé a distanciarme e la vida cotidiana porque sólo cosas buenas me estaban sucediendo”, recuerda Montaner. Pero un día, cuando se dirigía a una entrevista y su automóvil se detuvo frente al semáforo en una calle de la ciudad de México, un niño se acercó para limpiarle los cristales a su vehículo. “Su rostro estaba pintado como el de un payaso, y estaba haciendo algunos trucos callejeros para ganarse algunas limosnas”, recuerda el cantante. “Se me partió el corazón al verlo y, desde entonces, comencé a prestar atención a los demás niños de la calle en los otros países a los que viajaba. Finalmente decidí crear una agencia que apoyara proyectos en beneficio de estos niños.”
Esa misión de Montaner ha sido duradera y constante, al punto de abarcar un sin fin de proyectos en todo el continente, coordinados todos a través de su fundación Hijos del Sol, la cual opera desde Venezuela, y la cual dio lugar, hace 3 años, a La Ventana de los Cielos, una fundación basada en Miami que trabaja con niños con Síndrome de Down, autismo y parálisis cerebral. La organización es sostenida casi completamente por él y su esposa, Marlene y se ha convertido en un asunto familiar en donde sus hijos (dos de los cuales también son cantantes) también están involucrados.
Desde que debutó como cantante y compositor en 1982, Ricardo Montaner ha tenido una de las carreras más prolíficas y exitosas (tanto en grabaciones como en conciertos), con 17 exitosos álbumes bajo su nombre. Su más reciente disco Las Mejores Canciones del Mundo, está - al momento de escribir esta nota- a la cabeza de la lista de 20 Álbumes Latinos Más Importantes de Billboard y ha ocupado el primer lugar de preferencia en Colombia, México, Venezuela y Argentina.
Sin embargo pocos de sus admiradores conocen el trabajo que este cantante realiza por uno de los grupos más olvidados y segregados de la sociedad. Precisamente por eso, en reconocimiento a su silenciosa e incansable labor por los niños buenos y en desventaja de nuestra sociedad, Billboard se enorgullece en honrarlo con el premio Espíritu de Esperanza 2007.
Este premio se creo en memoria de la difunta Selena Quintanilla, y se lo otorga un comité editorial a un artista cuya labor humanitaria y altruista vaya más allá de sus obligaciones artísticas. Estos requisitos encajan fácilmente con la personalidad afable y llevadera de Ricardo Montaner, quien como cristiano dedicado visualiza su fundación como un ministerio que va de la mano con su carrera musical.
“Dios nos da misiones en la vida”, dice Montaner, “Me puso aquí para entretener, pero sobre todo para ayudar a otros. Cada día en La Ventana atendemos entre 8 a 10 niños y, el 5 de mayo, inauguraremos una nueva sala de terapias en sus instalaciones
“El trabajo de La Ventana tiene dos caras: por un lado los niños reciben una serie de terapias para su rehabilitación, lo que incluye terapia musical y equinoterapia, en donde los niños mentalmente incapacitados, se les trata a través del contacto con caballos.. Y por otra parte, está el lado de las familias, a quienes se les da una terapia de apoyo. “Los ayudamos a comprender lo que significa tener un niño con este tipo de discapacidades y por que Dios los trajo a nosotros”, apunta Montaner, destacando la dificultad en todos los niveles que criar un niño así representa para su familia. “Al final, ellos se marchan creyendo en Dios y agradeciéndole por sus hijos”.
Si desea mas información sobre La Ventana de los Cielos, por favor visite:
www.laventanadeloscielos.org